El Departamento de Defensa de Estados Unidos adjudicó a Raytheon un contrato de 24 400 millones de dólares para acelerar la producción de misiles SM-6
El Departamento de Defensa de Estados Unidos adjudicó a Raytheon un contrato de 24 400 millones de dólares para acelerar la producción de misiles SM-6, munición clave en operaciones antiaéreas y antisuperficie. El acuerdo tendrá una vigencia inicial de cinco años, con opción de prórroga por dos años adicionales, y busca reforzar las reservas de proyectiles tras el intenso uso de armamento en el conflicto con Irán.
Según el Pentágono, esta inversión ofrecerá a la industria de defensa «la previsibilidad a largo plazo necesaria para ampliar la capacidad de la fuerza laboral y asegurar cadenas de suministro críticas». El aumento en la fabricación de SM-6 permitirá reponer con rapidez las existencias y garantizar la disponibilidad de estos misiles probados en combate, lanzados con éxito desde plataformas navales y terrestres.
Expertos militares señalan que la guerra en Medio Oriente ha puesto de manifiesto cuellos de botella en la base industrial de municiones. El inspector general del Departamento de Defensa advirtió recientemente que el elevado gasto en proyectiles ha provocado carencias estratégicas en inventarios y riesgos para la seguridad nacional. Ante este panorama, el contrato a Raytheon se perfila como un paso decisivo para modernizar y sostener el poder disuasorio de las fuerzas armadas estadounidenses.
En paralelo, fuentes oficiales estiman que Estados Unidos podría retomar operaciones de bombardeo sobre objetivos iraníes en las próximas semanas, lo que incrementaría nuevamente la demanda de misiles y otras municiones. Mientras tanto, Teherán mantiene bajo control el estrecho de Ormuz y conserva la capacidad de respuesta ante cualquier escalada, lo que refuerza la necesidad de contar con un suministro continuo de sistemas de defensa avanzados.


